Medicina
La medicina (del latín medicina, derivado a su vez de mederi, que significa ‘curar’, ‘medicar’)1 es la ciencia de la salud dedicada a la prevención, diagnóstico, pronóstico y tratamiento de las enfermedades, lesiones y problemas de salud de los seres humanos.2 Al profesional de la salud capacitado para aplicar tales conocimientos técnicos en el mantenimiento o mejora de la salud humana se le conoce como médico o coloquialmente como doctor y normalmente se los encuentra en hospitales, aunque también pueden laborar como investigadores médicos en laboratorios clínicos, como docentes en facultades de medicina o como funcionarios en el sistema de salud pública.
Es importante aclarar que algunas disciplinas como la odontología, la psicología clínica o incluso la medicina veterinaria no son especialidades médicas, sino campos diferentes que al formar también parte de las ciencias médicas comparten características comunes con la medicina como el empleo del mismo método clínico.
La medicina se ha practicado desde la época prehistórica, durante la mayor parte de la cual era un arte (un área de habilidad y conocimiento) que frecuentemente tenía conexiones con las creencias religiosa y filosófica de la cultura local. Por ejemplo, un curandero aplicaba hierbas y rezaba oraciones para curar, o un antiguo filósofo y médico aplicaba sangrías según las teorías de los humores. En los últimos siglos, desde la advenimiento de la ciencia moderna, la mayor parte de la medicina se ha convertido en una combinación de arte y ciencia (tanto básica como aplicada, bajo el paraguas de ciencia médica). Mientras que la técnica de sutura para suturar es un arte que se aprende con la práctica, el conocimiento de lo que ocurre a nivel celular y molecular en los tejidos que se cosen surge gracias a la ciencia.
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Medicina Interna

La especialidad de Medicina Interna se ocupa del diagnóstico y tratamiento de todas las enfermedades que pueden afectar al adulto, siempre y cuando no necesiten ser tratadas quirúrgicamente. Los internistas trabajan en centros hospitalarios o de asistencia médica y su función es atender de forma integrada los problemas de salud de los pacientes en coordinación con otros especialistas.
Patologías
En realidad, el especialista de Medicina Interna es como una especie de médico generalista que actúa dentro de los centros médicos, por lo que las enfermedades que puede tratar suelen adscribirse a otras especialidades. Atienden a pacientes a pacientes críticos derivados de otras especialidades para proporcionarles cuidados paliativos, también pacientes que han sido diagnosticados y tratados, para su seguimiento en corta estancia, pacientes agudos que debutan en su enfermedad y pacientes con enfermedades que no requieren cuidados especializados. Las enfermedades que con mayor frecuencia atienden los internistas son, según diferentes estudios estadísticos, las siguientes:
- Insuficiencia cardiaca. Se caracteriza porque el corazón no es capaz de bombear correctamente la cantidad de sangre necesaria para cubrir las demandas del organismo.
- Neumonía. Es una enfermedad infecciosa que afecta a los pulmones causando su inflamación. Cursa con fiebre, dificultad para respirar, dolor torácico, tos y expectoración.
- Insuficiencia respiratoria. Se define como tal cuando la concentración de oxígeno en la sangre es significativamente inferior a la necesaria o cuando los pulmones tienen dificultad para eliminar el dióxido de carbono. También cuando se producen lesiones en los pulmones por inhalación de humo o gases tóxicos.
- Angina de pecho. Viene causada por el estrechamiento u obstrucción de la luz de una arteria principal, obstaculizando la normal circulación de la sangre. Los síntomas iniciales son dolor torácico y sensación de ahogo.
- Neoplasias malignas. Los médicos internistas se ocupan de los cuidados paliativos de enfermos con cáncer que ya no responden a ningún tratamiento, ofreciéndoles la mejor calidad de vida posible.
- Insuficiencia renal. Viene determinada por la incapacidad de los riñones para filtrar las toxinas u otras sustancias de desecho producidas por el organismo, reduciéndose la circulación sanguínea en los riñones. Puede ser aguda o crónica.
- Ictus o infarto cerebral. Puede tratarse de la obstrucción de un vaso sanguíneo o por la rotura de un vaso que causa una hemorragia. En cualquiera de los casos, al no llegar el oxígeno a una determinada zona del cerebro, éste queda dañado de forma irreparable. Dependiendo de la extensión de la zona afectada puede tener mayor o menor gravedad.
- Fibrilación auricular. Es el tipo de arritmia cardiaca más frecuente y se caracteriza por un aumento o disminución de la frecuencia cardiaca o bien por un ritmo cardiaco desacompasado e irregular.
- Pancreatitis. Supone la inflamación del páncreas y puede ser una enfermedad aguda o crónica. El principal síntoma es un intenso dolor abdominal, acompañado de náuseas y vómitos. En la mayoría de los casos está causada por el consumo de alcohol o por la presencia de piedras en la vesícula (litiasis biliar).
- Hemorragia digestiva (melenas). Cuando, por cualquier causa, se produce una hemorragia en cualquier parte del aparato digestivo, las deposiciones son negras, viscosas y malolientes debido a la presencia de la sangre degradada. Es importante determinar la causa.
- Cirrosis hepática. Es una enfermedad del hígado en la que se destruyen los tejidos y vasos sanguíneos del mismo. Suele ser el resultado final de un daño hepático (por ejemplo, el originado por una hepatitis C o el alcoholismo). Puede causar un cáncer de hígado.
- Ganglión. Son quistes con líquido sinovial que se forman en las articulaciones, sobresaliendo por encima de tendones y ligamentos.
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